02 Sep 5 señales de que podrías necesitar un implante dental
Hay varias situaciones que pueden indicar que conviene valorar un implante dental: haber perdido uno o varios dientes, tener una pieza tan dañada que ya no puede
reconstruirse, sufrir una infección asociada a un diente con mal pronóstico, presentar una movilidad dental importante o tener dificultades para masticar por
la ausencia de varias piezas.
Eso no significa que cualquiera de estas señales implique automáticamente colocar un implante. Si todavía existe un diente, el primer paso es comprobar si puede conservarse. El implante se plantea principalmente cuando la pieza ya se ha perdido o cuando, después de estudiarla, no puede mantenerse de forma predecible.
Estas son las cinco señales más habituales que pueden indicar que necesitas valorar un implante dental.
1. Has perdido uno o varios dientes
Si te falta un diente, un implante dental puede ser una de las principales opciones para sustituirlo.
El implante se coloca en el hueso y funciona como soporte para la futura corona, que ocupa el espacio del diente perdido. Cuando falta una sola pieza, permite reponerla sin necesidad de utilizar necesariamente los dientes vecinos como apoyo.
También puede emplearse cuando faltan varios dientes. Dependiendo de la situación, varios implantes pueden servir como soporte para una prótesis que sustituya
diferentes piezas, por lo que no siempre es necesario colocar un implante por cada diente ausente.
¿Qué ocurre si llevo mucho tiempo sin ese diente?
Después de perder una pieza, el hueso de la zona comienza un proceso natural de remodelación. La evidencia científica muestra que pueden producirse cambios tanto
en la anchura como en la altura del hueso, especialmente durante los primeros meses posteriores a una extracción.
Esto no significa que después de varios años ya no puedas llevar un implante. En muchos casos sigue siendo posible, aunque será necesario estudiar cuánto hueso permanece y comprobar si hace falta algún procedimiento complementario.
Si tienes un espacio sin diente, aunque no te produzca dolor, merece la pena conocer qué opciones existen para recuperarlo.
2. Tienes un diente tan roto que ya no puede reconstruirse
Un diente muy fracturado puede acabar necesitando una extracción y un implante cuando ya no existe una forma fiable de reconstruirlo.
Sin embargo, un diente roto no significa automáticamente que haya que quitarlo.
Dependiendo de la extensión de la fractura, muchas piezas todavía pueden conservarse mediante una reconstrucción, una corona, una endodoncia u otros
tratamientos.
Lo importante es saber cuánto tejido sano permanece y hasta dónde llega el daño.
No es lo mismo que se desprenda una pequeña parte de la zona visible del diente que tener una fractura profunda que afecte a la raíz. Las fracturas verticales de raíz, por
ejemplo, suelen presentar un pronóstico mucho más desfavorable.
Antes de decidir deberían responderse tres preguntas:
- ¿Se puede reconstruir el diente?
- ¿La raíz puede mantenerse?
- ¿La pieza tendría un pronóstico suficientemente estable a largo plazo?
Si el daño es demasiado extenso y conservar el diente deja de ser una opción predecible, puede estudiarse su sustitución mediante un tratamiento de implantes
dentales en Dentilux.
3. Tienes una infección y el diente ya no puede conservarse
Una infección dental no significa por sí sola que necesites un implante. Puede llegar a ser necesario cuando el diente afectado no puede mantenerse a pesar de valorar las alternativas para conservarlo.
Muchas infecciones originadas en el interior del diente pueden tratarse mediante una endodoncia y permitir que la pieza continúe en boca.
Incluso cuando un diente ya ha recibido una endodoncia y vuelve a presentar problemas, dependiendo de la causa pueden existir opciones antes de plantear una
extracción.
Por eso, ante una infección, la primera pregunta no debería ser:
“¿Necesito un implante?”
Sino:
“¿Podemos conservar este diente?”
Si la infección se asocia a una fractura grave, una destrucción extensa u otro problema que hace imposible mantener una pieza funcional y estable, entonces puede valorarse su extracción y posterior reposición.
En Dentilux, antes de recomendar un implante, se estudian las posibilidades de conservar el diente cuando todavía existe una alternativa razonable.
4. Uno de tus dientes se mueve mucho
Una movilidad dental importante puede indicar que el diente ha perdido parte del hueso y de los tejidos que lo sostienen.
Una de las causas posibles es una enfermedad periodontal avanzada.
Pero hay que dejar algo muy claro:
que un diente se mueva no significa automáticamente que haya que extraerlo.
Antes de tomar una decisión hay que valorar:
- Por qué se mueve.
- Cuánto hueso conserva.
- Si existe periodontitis activa.
- Si la enfermedad puede tratarse.
- Qué pronóstico tiene realmente la pieza.
En algunos casos, el tratamiento periodontal puede permitir controlar la enfermedad y mantener el diente.
Cuando la pérdida de soporte es demasiado avanzada y la pieza ya no puede conservarse de forma predecible, puede plantearse su extracción y estudiar
posteriormente la posibilidad de sustituirla mediante un implante.
Además, si existe enfermedad periodontal, debe estar controlada antes de iniciar un tratamiento implantológico.
5. Te faltan varios dientes y cada vez te cuesta más masticar
Si has perdido varios dientes y notas que comer determinados alimentos se ha vuelto más difícil, los implantes pueden ser una de las opciones para recuperar
estabilidad y función al masticar.
Muchas personas se acostumbran poco a poco a la pérdida dental y modifican inconscientemente su forma de comer.
Puede ocurrir que empieces a:
- Masticar siempre por el mismo lado.
- Evitar alimentos más duros.
- Cortar la comida en trozos cada vez más pequeños.
- Utilizar únicamente determinadas zonas de la boca.
- Sentir inseguridad con una prótesis removible al comer o hablar.
Cuando faltan varias piezas existen distintas formas de rehabilitar la boca.
Y hay un dato importante: no siempre es necesario colocar un implante por cada diente perdido. Dependiendo de la situación, varios implantes pueden servir como
soporte para una prótesis que sustituya diferentes piezas.
Si has cambiado tu forma de comer porque te faltan dientes, no tienes por qué asumir que debes acostumbrarte. Una valoración permite conocer qué alternativas existen
para recuperar una masticación más cómoda.
¿Cuáles son las 5 señales de que podrías necesitar un implante dental?
De forma resumida, conviene pedir una valoración si:
1. Has perdido uno o varios dientes.
2. Tienes un diente muy fracturado que posiblemente ya no pueda
reconstruirse.
3. Tienes una infección asociada a un diente que no puede conservarse.
4. Uno de tus dientes presenta una movilidad importante.
5. Te faltan varias piezas y notas dificultades para masticar.
Estas señales no sustituyen un diagnóstico. Sirven para reconocer situaciones en las que merece la pena estudiar qué está ocurriendo y qué posibilidades de tratamiento
existen.
¿Qué síntomas no significan necesariamente que necesites un implante?
Tener molestias en un diente no significa automáticamente necesitar un implante.
Por ejemplo, por sí solos no son una indicación de extracción:
- Dolor dental.
- Sensibilidad al frío o al calor.
- Una caries.
- Sangrado de encías.
- Una infección tratable.
- Una corona rota.
- Una movilidad leve.
Muchos de estos problemas pueden tratarse conservando el diente natural.
El implante es una solución para sustituir una pieza que ya se ha perdido o que no puede mantenerse de forma predecible, no una razón para extraer un diente que todavía puede tratarse.
¿Siempre es mejor conservar el diente natural?
Cuando un diente puede mantenerse de forma predecible, debería valorarse su conservación antes de extraerlo.
Pero tampoco significa mantener a cualquier precio una pieza con un pronóstico muy desfavorable.
La diferencia está entre:
Un diente comprometido pero tratable, que puede mantenerse y seguir cumpliendo su función.
Y:
Un diente que ya no puede restaurarse o conservarse de forma razonable, en cuyo caso sustituirlo puede ser una solución más adecuada.
Por eso, conservar dientes naturales y colocar implantes no son tratamientos enfrentados. Cada uno resuelve una situación diferente.
¿Qué pruebas se realizan antes de colocar un implante dental?
Cuando falta un diente o se ha determinado que una pieza no puede conservarse, el siguiente paso consiste en estudiar si el implante es una opción adecuada.
La valoración puede incluir:
- Exploración de los dientes y las encías.
- Estudio de la mordida.
- Valoración del espacio para el futuro diente.
- Radiografías.
- Estudio tridimensional del hueso cuando esté indicado.
- Revisión de antecedentes médicos y factores de riesgo.
Estas pruebas permiten conocer no solo cuánto hueso existe, sino también dónde debe situarse el futuro diente y cómo planificar una rehabilitación que pueda funcionar
y mantenerse correctamente.
Dentilux dispone de diagnóstico digital, radiología 3D y escáner intraoral para la planificación cuando estas pruebas están indicadas.
¿Tener poco hueso significa que no puedo ponerme un implante?
No necesariamente.
Después de perder un diente se producen cambios en el hueso, por lo que una persona que lleva bastante tiempo sin una pieza puede presentar menos volumen óseo.
Cuando el hueso disponible no es suficiente, debe estudiarse si pueden utilizarse técnicas de regeneración u otras alternativas de tratamiento.
Por eso no es posible determinar correctamente si una persona puede llevar un implante simplemente describiendo su situación por teléfono. Hay que estudiar la
zona.
¿Qué pasa si no sustituyo un diente que me falta?
No todos los dientes perdidos tienen exactamente las mismas consecuencias y no todos los espacios tienen que tratarse de la misma manera.
Sin embargo, la ausencia de una pieza puede modificar progresivamente la forma de masticar y la distribución de las fuerzas entre los demás dientes. Además, el hueso de
la zona continúa remodelándose después de la pérdida dental.
Por eso conviene valorar cada ausencia y conocer las opciones disponibles, aunque posteriormente se decida cuál es el mejor momento o la mejor forma de tratarla.
¿Te reconoces en alguna de estas 5 señales?
Si te ocurre alguna de estas situaciones, el siguiente paso no es decidir por tu cuenta que necesitas un implante, sino averiguar qué está pasando y qué posibilidades
tienes.
En Dentilux se estudia primero si el diente todavía puede conservarse. Cuando la pieza ya se ha perdido o no es posible mantenerla, se valora el estado del hueso, de la encía y de la mordida para determinar qué alternativa puede ser más adecuada.
Dentilux está situada en Las Tablas, con una ubicación próxima a Sanchinarro y a otras zonas del norte de Madrid como Montecarmelo y Fuencarral.
Si has perdido un diente, tienes una pieza muy deteriorada o te han dicho que quizá sea necesario extraerla, puedes conocer cómo realizamos nuestro tratamiento de
implantes dentales y solicitar una valoración.
El objetivo es responder primero a una pregunta:
¿Todavía podemos conservar el diente?
Y, si no es posible:
¿Cuál es la mejor forma de sustituirlo?
Preguntas frecuentes sobre las señales de que podrías necesitar un implante dental
¿Necesito un implante si me falta un solo diente?
Puede ser una de las principales opciones para sustituirlo, pero no es la única. Hay que estudiar el hueso disponible, los dientes vecinos, la mordida y las alternativas antes de decidir.
¿Un diente que se mueve significa que lo voy a perder?
No necesariamente. Hay que determinar el origen de la movilidad y cuánto soporte conserva el diente. En algunos casos puede tratarse y mantenerse.
¿Una infección significa que tienen que quitarme el diente?
No. Muchas infecciones pueden tratarse conservando la pieza. La extracción se plantea cuando el diente no puede mantenerse de forma predecible.
¿Puedo necesitar un implante aunque no tenga dolor?
Sí. La ausencia de un diente puede no producir ninguna molestia y algunos dientes con un pronóstico muy comprometido tampoco provocan dolor intenso. El dolor no es el criterio que determina la necesidad de un implante.
¿Puedo ponerme un implante si llevo años sin un diente?
En muchos casos sí. Será necesario estudiar cuánto hueso existe en la zona y si hace falta algún procedimiento complementario.
¿Puedo ponerme un implante si tengo poco hueso?
Puede ser posible. Dependiendo del caso pueden valorarse técnicas de regeneración u otras alternativas. Es necesario estudiar individualmente la zona.
¿Cómo sé si es mejor salvar mi diente o poner un implante?
Hay que valorar cuánto tejido sano queda, el estado de la raíz, el soporte óseo, la salud de la encía y el pronóstico de la pieza. Si puede conservarse de forma predecible, debe valorarse esa alternativa antes de realizar una extracción.
Autoría y revisión clínica
Redacción: Equipo editorial de Clínica Dental Dentilux.
Revisión clínica: Muhanad Cheikhamin, odontólogo.
Fuentes clínicas consultadas
- American Association of Endodontists. Position Statement: Implants.
- American Association of Endodontists. Recursos sobre planificación y conservación dental antes de la extracción.
- European Federation of Periodontology. Información clínica sobre periodontitis y movilidad dental.
- Revisión sistemática y metaanálisis sobre cambios dimensionales del hueso después de una extracción, indexada en PubMed.
- Revisión científica sobre fracturas verticales de raíz, indexada en PubMed.